Día #1
PRIMER DÍA – 13 DE OCTUBRE
La sencillez del barro
Santa Bertilla Boscardin, cuyo nombre de nacimiento fue Ana Francisca Boscardin, nació el 6 de octubre de 1888 en Bréndola, Italia, en el seno de una humilde familia campesina.
Su infancia estuvo marcada por la pobreza, las dificultades familiares y los duros trabajos del campo. Sin embargo, gracias a la fe y las enseñanzas de su madre, aprendió a enfrentar el sufrimiento con paciencia, humildad y amor a Dios.
Desde pequeña comprendió que la verdadera grandeza no está en recibir reconocimientos, sino en tener un corazón puro y servir a los demás con sencillez.
A los 16 años, impulsada por su profunda vocación religiosa, ingresó a la comunidad de las Hermanas de Santa Dorotea. Allí manifestó su deseo de alcanzar la santidad a través de las pequeñas acciones cotidianas, realizadas con amor a Jesús.
Con humildad aceptó los trabajos más difíciles, convirtiendo sus limitaciones y sufrimientos en oportunidades para crecer en la fe.
Reflexión del primer día
La vida de Santa Bertilla nos enseña que la santidad se construye día a día, con humildad, paciencia y amor, incluso en las acciones más pequeñas.
«No busco honores, solo quiero ser santa».
SUAVIDAD Y FIRMEZA
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